Nota de prensa

Mar 16, 2012   //   by admin   //   noticias  //  1 Comment

Cuando me devanaba los sesos buscando un nombre que expresara lo que pretende este proyecto se me ocurrieron varias alternativas: “Art Collection”, herencia del proyecto con ese nombre que diseñé en mi etapa Disney; “El museo ambulante”, tal vez influido por la película de Miyazaki; “El Pradito”, porque siempre lo he concebido como un proyecto que podía crecer a la sombra del Gran Arte… Elegí “¡menudo arte!”, en dos palabras que expresan lo que hay en este proyecto: lo pequeño, el arte… y también exclaman lo fantástico que puede llegar a ser el arte con esa expresión con doble sentido, entre signos de admiración: “¡menudo arte!”

Y como lo mío es la imagen busqué una representativa: Velázquez, con la cruz en su pecho; Velázquez, que se pegó toda su vida reivindicando que se reconociera su trabajo intelectual además de su oficio. Murió sin conseguirlo pero, después de muerto, Felipe IV pintó la Cruz de Santiago en su retrato de “Las Meninas”, en reconocimiento a su arte. Para mi, esa cruz sigue simbolizando el valor de las ideas, hoy, cuando parece que las ideas no tienen valor.

“Las Meninas” en un gran diorama es el motivo central de la exposición “menudo arte”. Paseando entre los personajes se percibe en persona la perspectiva y el espacio que creó Velázquez. Como dijo Dalí: “el aire contenido en Las Meninas de Velázquez es el aire de mejor calidad que existe”. Así esta exposición se convierte en un sitio para experimentar, ver, tocar y jugar; un lugar para entender y aprender a querer el arte.

Pero hay mucho más: ”El Hombre de Vitrubio”  nos permite comprobar las proporciones del cuerpo o practicar la escritura especular; “La Mona Lisa” es un ejemplo de belleza gracias a la Divina Proporción, que sigue estando por todas partes, hoy: en las tarjetas de crédito, en los ordenadores, en los ipod y hasta detrás de la belleza de la Angelina Jolie o del divertido pirata Capitán Jack Sparrow.

“¡menudo arte!” es, sobre todo, un proyecto “menudo”, porque es para los niños. Pero claro, ¿quién es niño y quién no? Solemos entender por niño a esa gente de corta edad que pulula a nuestro alrededor, a menudo sin que nos demos cuenta de su existencia porque nuestra línea visual pasa por encima de sus cabezas.

Sin embargo, en una interpretación muy particular, yo he preferido ampliar el concepto y creer que un niño es  cualquiera capaz de sorprenderse con franca ingenuidad y de maravillarse con pequeñas cosas; alguien que aun no se ha instalado en la monotonía y el escepticismo adulto (¡qué complicado ser niño! ¿eh?)

Sacar adelante este proyecto ha sido laborioso: lo primero ha sido seleccionar los cuadros entre esos que todos conocemos, los más famosos. Después ha habido que pintarlos, y no veas lo difícil que ha sido reproducir el “sfumato” de “La Gioconda”, la perspectiva de “Las Meninas”, la luz de esos “Niños en la playa”… ¡y eso que yo tenía mi mac, el lápiz óptico y el “cmd-z”!

He investigado a los artistas, esos grandes hombres que también eran personas normales, con sus vidas llenas de esas pequeñas cosas del día a día: Goya no fue aceptado en Bellas Artes…; Miguel Ángel no quería pintar la Capilla Sixtina, y tuvo que tragar con el “trabajito”; Van Gogh lo daba todo por su arte y también por los demás….
Descubrir todo esto me ha sorprendido de lo lindo, pero, sobre todo, me ha hecho admirarlos todavía más; no se cómo explicarlo… de una forma distinta. Con más cariño.

¿Y qué decir de los querubines, excepcionales comentaristas de la exposición? Se han escapado del cuadro de Rafael, y aquí están, haciendo “lo que les da la gana”. Dibujándolos me lo he pasado “como un enano”.
Y al final de todo ha habido que convencer a muuuucha gente. Walt Disney convenció a los inversores para hacer “Blancanieves”, el primer largometraje de dibujos animados, contándoles un cuento. Yo he hecho lo mismo y, alguna vez, he visto la luz del niño en la mirada de algún importante jefazo. Pero sólo alguna vez.

Y todo esto en medio de la crisis y sus recortes: nada que no hubiera pasado antes…

Cuando vayas a ver la exposición, si no alcanzas el límite de altura necesario para entrar, anda, agáchate un poco, deja tu madurez en la puerta, entra y diviértete. Si te parece que los cuadros están un poco bajos, seguramente es que no te has agachado los suficiente, porque todo está a la altura perfecta para un niño.

Hala, que te guste. Y ve con gente menuda (¡menuda gente!) que igual te enseñan algo…

Agustín Lorés es licenciado en Bellas Artes, ha sido profesor de Dibujo y Comunicación Audiovisual  y dibujante Disney. Tiene su estudio creativo, Laboratorio de Ideas, que colabora con Disney, Fox, National Geographic, etc.

1 Comment

  • Precioso! Magnífico! qué ganas tengo de ver esta exposición y de darle un gran abrazo al autor 😀

Leave a comment